
Deje de preocuparse por las líneas químicas: la verdad sobre los calentadores de infrarrojos sin ozono
Si utiliza disolventes inflamables en sus procesos de limpieza, una lámpara de infrarrojos convencional es, en realidad, como una bomba de tiempo. No se trata solo de chispas aleatorias; se trata de lo que sucede en el aire, algo que ni siquiera podemos ver. La mayoría de las lámparas de onda corta emiten ozono (O3), y eso es un problema. El ozono reacciona violentamente con los vapores químicos, o peor aún, daña los sellos de los tanques de limpieza hasta que estos dejan de funcionar.
Por eso pasamos a utilizar lámparas sin ozono. De esta manera, eliminamos ese peligro.
Cómo evitamos la formación de ozono
Las tuberías de cuarzo convencionales permiten que la radiación UV-C escape. Esa radiación divide las moléculas de oxígeno presentes en el aire, y así se genera ozono. Para evitar esto, envolvemos el cuarzo en un revestimiento especial que absorbe los rayos UV. Esto filtra todo lo que tiene una longitud de onda inferior a 200 nm. De esta forma, sigue habiendo suficiente calor para realizar el trabajo, pero ya no hay gases peligrosos en el área donde trabajan los empleados.
Evitando que las chispas entren en contacto con los vapores
Usar una lámpara sin protección adecuada en entornos químicos es una mala idea. No basta con colgarla allí y esperar lo mejor. Ponemos estas unidades dentro de carcasas a prueba de explosiones. Todo, desde la lámpara hasta los cables y conexiones, está herméticamente sellado. Utilizamos juntas resistentes y cuarzo reforzado para que ninguno de los vapores de los disolventes pueda entrar en contacto con los filamentos electrificados. Es como si pusieras la lámpara dentro de una armadura.
Los sacrificios necesarios
No le diré que esto sea una solución mágica que funcione perfectamente en todas las máquinas. Hay algunas cosas a las que debe prestar atención. Debido al revestimiento anti-UV, se pierde un poco de energía radiante en comparación con las tuberías transparentes. Es posible que necesite aumentar la potencia de la lámpara o acercarla un poco más para alcanzar la temperatura deseada. Además, la carcasa a prueba de explosiones añade peso. Asegúrese de que los soportes sean lo suficientemente robustos para soportar ese peso adicional; de lo contrario, tendrá otros problemas.
Un último consejo: conecte estas lámparas a un controlador dedicado. Los picos de voltaje pueden dañar los filamentos. También verifique bien su sistema de refrigeración. Si no puede manejar el calor generado por la carcasa, las lámparas se quemarán mucho antes de lo esperado.